junio 27, 2007

la extraña mujer


Un día nublado, gris, triste como pocos, mientras vagaba entre la fría multitud, con mi cabeza abajo, contando cada paso y pensando en tantas cosas, de pronto sentí venir hacia mí, algo diferente a lo que me rodeaba.Levanté mi rostro un instante, dejando a un lado todos mis pensamientos y miré su hermoso pelo negro moverse al suave ritmo del viento, adornando el pálido y enigmático rostro de una mujer.
De sus negros y brillantes ojos, percibí la mirada sobre mi desanimado ser.

Todo parecía estar detenido. No lograba comprender si el tiempo avanzaba o retrocedía. La gente alrededor, lucía estática, silente, como si hubieren estado mil años bajo el hielo.
Lentamente se acercó a mí, esta extraña mujer con aires de fría vampiresa.
Temor no sentí, sólo profunda curiosidad por saber su nombre, por comprender los motivos de su aparición frente a mí y las consecuencias a nuestro alrededor.
Cuando se detuvo muy cerca, quise tocarla, pero asombrosamente descubrí que su cuerpo no era materia física, aun cuando mis ojos podían jurar que sí.
Inmóvil ante todo esto, sólo me dedique a detallar sus facciones.
Intenté pronunciar alguna palabra que no recuerdo, pero mi boca no alcanzó a comprender las señales provenientes de mi cerebro.
De sus labios salieron varias frases sin sentido para mí, quizás porque su esencia era superior a la mía y hablaba en algún lenguaje que no podía comprender.
Luego, a pesar de mi incapacidad para percibir su cuerpo mediante mi tacto, puede sentir que su delicada mano acaricio suavemente mi triste rostro.
Después, justo como llegó, se fue sin dejarme respuestas, llenando mi alma con este inmenso enigma que no consigo resolver.
Ahora, casi a diario, suelo recorrer el mismo lugar, en busca de aquella extraña mujer de pelo negro y pálido rostro, pero todavía, no he tenido suerte de volver a encontrarla.

No hay comentarios.: