
Dentro de mi pecho, el eco del vacío
sobre mi cara, la sal de unas cuantas lágrimas.
una migaja de respeto
una seña que me hiciere sentirme parte de tus pensamientos.
tus miedos y tus rencores hacia el pasado, consumiéndote
dejándote ciega e inadvertida sobre mi amor.
dejándome heridas profundas, pero al final
no tan graves como el acto mismo de tu desamor y egoísmo.
¿importa?, ya no más, pues ya se gesta el dolor donde una vez existió su contraparte.
es increíble como el ser, el espíritu, el alma misma
puede llegar a sufrir de formas insospechadas y mucho más crueles.
justo como si experimentase la sensación del vidrio cortante dentro de mi boca ensangrentada.
la desdicha va apoderándose de mis fuerzas
la luz va quedándose arrinconada al paso indetenible de la oscuridad.