
Quisiera volar como el viento que sopla.
Quisiera un par de alas que me llevaran al infinito, donde nadie ha ido.
Quisiera tener la sabiduría de mil almas.
Quisiera ver que hay más allá de lo que no me está permitido ver.
Pero no puedo, nada de esas cosas puedo tener.
Sólo soy un simple mortal que recorre los tortuosos caminos de esta funesta vida, la cual me ahoga en una desesperación incesante.
Soy como una barca sin rumbo, navegando en un mar desconocido, lleno de tempestades y penurias.
Mi destino está dentro de esa barca que no parece tener puerto donde atracar.
Días y noches se me hacen indistinguibles el uno del otro.
La tristeza es tal, que me acompaña y amarga incluso en sueños.
La rutina me consume, las ilusiones se me escapan, la vida me ahoga.
Tal vez mañana sea distinto, tal vez mañana me abandonen las sombras y me cobije la luz.
Pero mientras, sigo siendo un simple mortal envuelto en oscuridad.